martes, 12 de mayo de 2009

La Sanación

.

Cómo proceder a la aplicación de Reiki

 

Como ya hemos comentado, hasta hace poco tiempo la historia del Reiki se hallaba totalmente desvirtuada, quizá por culpa de un gran malentendido, o tal vez a causa del desaventurado afán occidental por la notoriedad y el protagonismo. En cualquier caso, una vez recuperada la verdadera esencia por parte de los maestros que han entrado en contacto con el Usui Reiki Gakkai japonés, nuevamente tenemos a nuestra disposición el auténtico modo de aplicar tratamientos, tanto para personas como para animales, cosas, lugares y /o situaciones.

Cualquier reikiano puede aplicar tratamientos, si bien su volumen de canalización –que no su calidad- dependerá del nivel de aprendizaje o Maestría que posea en un momento dado.

Desde mi modesta experiencia puedo afirmar que pueden existir tantas formas de entender el modo de trabajar con Reiki como reikianos haya. Sin embargo creo que resulta esencial mantener una pureza mínima en todo cuanto hagamos y transmitamos –sobre todo como Maestros-, de modo que no acabemos por desvirtuar y deformar el maravilloso Regalo que se nos ha dado.

Con todo, cada uno de nosotros iremos viendo y aprendiendo durante nuestros años de trabajo con Reiki diferentes variantes en los modos y maneras de proceder. Por ejemplo, si bien recomiendo encarecidamente a alumnos y principiantes que empleen siempre el Koriki, tanto para abrir como para cerrar y/o sellar sus tratamientos, he de reconocer que yo no lo hago. De hecho hace años que no trabajo más que el Símbolo Maestro de Usui, e incluso muchas veces ni siquiera lo trazo ya. Esto es así porque la continua canalización que llevo a cabo durante todos los días, tanto sobre mis pacientes y sus tratamientos Reiki, Shiatsu y/o Sotai, como para trabajos de envío a distancia hacen que la fluidez de canalización como maestro sea muy intensa. Esto no quiere decir que ya nunca trace los diferentes símbolos o que esté recomendando que no se haga. Sencillamente quiero explicar que nuestros resultados dependerán del trabajo y la constancia personales (¡vaya conceptos tan en desuso hoy en día!).

Así mismo recomiendo al reikiano que lave simbólicamente sus manos antes y después de los tratamientos, para deshacerse de la contaminación o impregnación que pudiera portar. De hecho, al finalizar una canalización in situ de Reiki, debería descargarse a sí mismo y al paciente de la electricidad estática que haya podido acumularse durante el tratamiento, tras lo cual agradecerá la ayuda recibida durante la canalización.

Al paciente que acude a consulta le hago una serie de recomendaciones y ruegos, de modo que la sesión fluya sin problemas, obstáculos o interrupciones:

 

1.      Se ruega puntualidad

2.      Apaguen sus teléfonos móviles

3.      No ingieran comidas copiosas al menos 2 HORAS antes de la sesión.

4.      Traigan ropa holgada y cómoda, a ser posible NO de fibra. Si emplean cinturones, por favor despréndanse de ellos.

5.      Del mismo modo, si tienen necesidad de acudir al cuarto de baño háganlo antes de comenzar.

6.      Por favor, no empleen perfumes, colonias, lacas y/o maquillajes, dado que pueden molestar, irritar la piel o distraer la atención del terapeuta.

7.      Antes de comenzar la sesión deberán desprenderse de cualquier objeto metálico, así como de relojes, pendientes, adornos y joyas. Si tuviesen hecho algún trabajo de “piercing” deberán comunicarlo al terapeuta.

8.      Si han sufrido alguna operación recientemente, si tienen algún tipo de implante en su cuerpo, o si padecieran algún tipo de patología cutánea (hongos, eccema, psoriasis, afección infecto contagiosa…), deberán comunicárselo al terapeuta con anterioridad a la sesión.

9.      Rogamos guarden silencio durante la sesión. Reiki requiere de una gran dosis de meditación y concentración por parte del terapeuta.

 

En cualquier caso yo suelo incluir un paño para cubrir los pies y otro para cubrir los ojos y frente del paciente. Con esta pequeña precaución evito los posibles problemas alérgicos contra mi persona y, además, facilito la intimidad y la relajación del paciente.

Convendría así mismo, antes de la primera sesión, comentarle al paciente qué es el Reiki y lo que puede esperar de la terapia, de modo que no le asalten dudas durante la misma, temores o indisposiciones. No todo el mundo está preparado para nuevas experiencias que no hayan sido explicadas y/o prevenidas con anterioridad.

Los reikianos con niveles 1 y 2 tienen que mantener sus manos en contacto directo con la persona sobre la que quieren  canalizar, mientras que esto no es imprescindible para reikianos con nivel 3 y maestros.

 .

.

Respeto todas las formas de proceder, máxime si son producto de la experiencia y, sobre todo, de la Maestría. Dicho lo cual, he de comentar que hay maestros que afirman que no hay ningún inconveniente en que el reikiano y el paciente hablen durante la sesión. Yo no estoy de acuerdo, salvo que se trate de transmitir alguna instrucción o expresar alguna sensación muy concretas. En absoluto creo acertado romper el silencio que debe envolver ese momento íntimo de paz y reposo, pues si ya de por sí la mente tiende a distraerse sin un adecuado entrenamiento, no digamos ya si establecemos conversaciones durante la terapia. De hecho ni siquiera al finalizar la sesión me detengo a comentar lo que haya podido percibir durante la misma, prefiriendo que el paciente descanse y “vuelva” de su experiencia, posponiendo la charla para más adelante.

jueves, 23 de abril de 2009

Las Afirmaciones y el Camino (III)


Ya hemos visto cuáles son las afirmaciones o principios Reiki que debemos honrar e intentar seguir cada día de nuestras vidas. No se necesita estar iniciado en Reiki para comprometerse con ellos, pues su lógica humana es irrebatible. Conviértanlos en parte de sus vidas, inherentes a ellas, y recibirán a cambio un bienestar incomparable. Unicamente hay que abrir el corazón y la mente al gran cambio existencial que supone subrayar nuestra existencia con la ayuda a los demás y con nuestro crecimiento espiritual. Hay que permitir que la Luz nos llene y colme de gozo.

Junto con las afirmaciones coexisten otros principios y valores a tener muy presentes en nuestro camino personal reikiano: Amor, Respeto y Responsabilidad. Los tres pilares que han de alumbrar nuestros pasos.
Amor por los demás, por uno mismo, por las cosas y, sobre todo, por los seres vivos, cualesquiera que estos puedan ser. No podemos infligir daño sobre nada ni nadie sin que ello se acabe volviendo contra nosotros mismos. Provocar gratuitamente el sufrimiento y el dolor –y no digamos ya la muerte-, incluso sobre el más pequeño de los insectos, acarrea unas consecuencias nada desdeñables. Los verdaderos budistas, por ejemplo, al comenzar el día piden perdón por aquellos insectos que, inadvertidamente, puedan pisar. No es el hecho en sí, sino la voluntad que se ponga en su consecución lo que marca la diferencia en nuestros actos.

La infame costumbre de torturar a los animales que se practica de modo natural en ciertos países, tanto como diversión como para “satisfacción gourmet” –en Occidente, sobre todo en España y Francia-, suma en nuestra cuenta de débitos más y más karma (tanto personal como de país), del que no nos desprenderemos sino a través de un enorme sufrimiento y aprendizaje.
No podemos ni debemos quitarle gratuitamente la vida a ningún ser vivo. Carecemos por completo de tal derecho. ¿Por qué matamos continuamente cada vez que sentimos miedo? ¿Por qué la respuesta ha de ser casi siempre la violencia y la muerte?

Decía Sidharta Gautama, el Buda Histórico:


Cuando alguien equivocadamente persigue sólo lo que es placentero, evitando la verdadera senda, olvidando el verdadero propósito, atado a los sentidos, cuando alguien ve a otro en la verdadera senda, experimentará su pérdida y se sentirá pleno de reproches.

Evita atarte a lo que es agradable y a lo que es desagradable.
Perder lo agradable causa pesar.
Vivir con lo desagradable también causa pesar.
No te aferres a lo placentero.
Déjalo pasar, para que la separación no te disminuya.
El dolor brota del anhelo.

También decía que el camino para mejorar el hablar y actuar correctamente en nuestra vida mundana radicaba en los cinco preceptos siguientes:

Abstenerse de matar a cualquier criatura viviente
Abstenerse de robar
Abstenerse de llevar una conducta sexual reprobable
Abstenerse de dar falso testimonio
Abstenerse de embriagarse


Sin embargo, hoy en día, a todos se nos vienen a la cabeza innumerables ejemplos que servirían para ilustrar cómo estos preceptos se quebrantan continuamente, provocando el desequilibrio –a todos los niveles- a que somos conducidos. Ya no se practican las Ocho Grandes Verdades o Preceptos que Buda legó al mundo:
la Recta Palabra,
la Recta Acción,
la Recta Vida,
el Recto Pensamiento,
el Recto Esfuerzo,
la Recta Atención,
la Recta Concentración,
la Recta Comprensión.
Nos estamos alejando del camino del aprendizaje.
Porque esa es una de nuestras misiones en la Vida: aprender, mediante los actos, la observación y la reflexión. Constantemente. Aprender. De lo contrario, estaremos obligados a repetir el examen al que, siempre, nos acaba sometiendo el Destino.
Mientras que el reikiano debería tratar de adoptar en su vida algunos de los principios básicos de la existencia, los maestros –por ende- tendrían que mostrar los ejemplos que impulsaran a sus alumnos iniciados a conducir sus caminos en pos del Aprendizaje y de la Compasión.

No debemos pretender cambiar el mundo, ni siquiera anhelar tal circunstancia, pues sería autodestructivo. Nuestro esfuerzo, nuestra “recta acción” han de ir destinados a otra meta más alcanzable en cuanto que su consecución solamente dependerá de nosotros mismos. Estos son la verdadera Sabiduría y el recto Pensamiento.
La transformación del colectivo pasa, inexorablemente, por la transformación individual, por el cambio personal, por la decisión de retomar el camino correcto que sí nos lleva a favorecer por “simpatía” la duda en ese monstruo programado que se llama “inconsciente colectivo”. Allí dentro, en el fondo de su profundo abismo, residen las verdaderas posibilidades de todos y cada uno de sus componentes –nuestros semejantes-.
Tened Luz y Amor. Paz y Bien a Todos.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Las Afirmaciones y el Camino (II)


Sé amable con todos (”Hito ni shinsetsu ni”)

Debemos aprender a respetar a todos en nuestra vida, pues toda persona puede tener algo que enseñarnos, algo que dejarnos como aprendizaje, al igual que nosotros a ellos. Y de todos ellos, quizá el que más nos castiga y nos hace sufrir sea aquel que se halle en disposición de ser el mejor maestro de todos, aunque no lo parezca ni esa sea su intención. Nos muestra nuestras debilidades, de las cuales debemos aprender para dejar de sufrir.


No obstante a muchas personas les gusta ese papel de víctima o verdugo que, la verdad sea dicha, les resulta muy cómodo, pues es bueno tener a quien culpar por nuestra mala vida o nuestra falta de suerte. Pero si queremos mejorar de verdad, debemos dar el próximo paso en nuestra particular y personal evolución, comprendiendo y perdonando. Estas son las palabras "mágicas" que nos liberan de ese estado de oscuridad interior para llevarnos a obtener una mejor calidad de vida –física y/o metafísica-.


Sé agradecido (“Kansha shite”)

La gratitud es un don que todos tenemos pero que, por culpa de la avaricia, la arrogancia, el ego, el miedo o el deseo, pocos desarrollan y practican como es debido.

Sería fantástico que el Ser Humano comprendiese que el hecho de ser agradecido facilitaría su camino en este mundo, haciendo que se sintiera mejor y ayudando a los demás a compartir este mismo sentimiento. Nadie debería tener ningún derecho adquirido por razón de nacimiento o condición, sino por su esencia humana. Sin embargo, habida cuenta que la sociedad que heredamos y perpetuamos ad infinitum se ha convertido en el gran dogma que pretende –y logra en la mayoría de las ocasiones- esclavizar al Ser Humano, tendríamos que redoblar nuestros esfuerzos por devolver la gratitud activamente y fomentarla en todos los ámbitos de nuestra vida.

Dar sin esperar recibir a cambio, pero agradecer toda muestra de generosidad en nuestro entorno. Desde el agua que bebemos hasta el pan que comemos, pasando por nuestra propia vida. Prácticamente todo nos es dado, aunque no sepamos comprenderlo muchas veces. La casa que nos cobija, los seres queridos que nos rodean, nuestras mascotas, ese árbol que nos da sombra en verano, el mar… Todo es un regalo, todo es una muestra de generosidad absoluta, pero no tenemos derecho a ello así, sin más. Está ahí para que sepamos compartirlo y disfrutar de sus bondades, sin vallarlo ni restringirlo. No lo poseemos.

Yin y Yang, esa es la esencia. Todo complementa a todo y todos formamos parte de todo. Parece un trabalenguas, pero es la quintaesencia del siguiente peldaño en la escalera de nuestra evolución como especie.


Cuando comprendamos que lo que sucede en un rincón del mundo nos afecta a todos los demás. El incendio que devasta una sierra en otro país, la sequía que arrasa a miles de seres humanos en algún punto del planeta, o la hambruna que se extiende en otro continente… todo ello, absolutamente todo, sin excepción, nos afecta y nos atañe a todos cuanto habitamos la Tierra. Y no vale de nada mirar hacia otro lado, porque nuestra tarea ha de ser la de devolver nuestro agradecimiento por todos los dones recibidos en forma de ayuda. Y quien posee Reiki ya sabe lo que ha de hacer.

Esfuérzate y gánate la vida honradamente (“Gyo wo hageme”)

La honradez es un valor que decae en nuestro mundo actual, al menos a la hora de abrirse camino a nivel social y, sobre todo, económico. El famoso “todo vale” crea una dinámica terrible de sufrimiento y desconsuelo que devora a aquel que lo practica. Aunque al principio pueda parecer que esa filosofía funciona, el caso es que su fin último es un camino que no lleva a ninguna parte, pero que nos destruye irremediablemente.

Por ejemplo, ganarse la vida honradamente implica muchos aspectos en los que, desgraciadamente, ni siquiera algunos maestros reikianos reparan. Es el caso de aquellos que, con tal de ganar dinero, son capaces de engañar manifiestamente a sus semejantes mediante libros, cursos o conferencias en los que se promete la Iluminación, la Iniciación o el Conocimiento infinitos, sin reparar en supercherías y todo tipo de fuegos de artificio para lograr el convencimiento del incauto.

Nadie posee el secreto para lograr la Trascendencia, pues se halla en todos, y es diferente para cada uno de nosotros. Se nos medirá y se nos exigirá en función directamente proporcional a nuestro particular grado de evolución personal. A más comprensión, más requerimiento y mayor compromiso en nuestra trascendencia.

Se publican cantidades importantes de libros sobre Reiki, sin ir más lejos, en los que se hace creer al lector que basta con leerse las “instrucciones” allí impresas para estar listos y poder utilizar esta maravillosa fuerza. De hecho van más allá en su osadía, publicando todos los símbolos o kotodamas, sin ningún pudor, desoyendo el consejo de los maestros en el sentido de preservarlos en toda su pureza –y no hablamos de secretismo ni nada parecido-, de modo que no se desvirtúen o empleen inadecuadamente por quien no esté preparado para ello. Pero les da exactamente igual, sin preocuparles lo más mínimo. Su actitud les aleja, pues, de todo atisbo de honradez.

Del mismo modo, ganarse la vida honradamente también significa que debemos brindar lo mejor de nosotros, tanto como profesionales como personas, esto es, como reikianos, teniendo muy claro que debemos fijar un justo valor a lo que hacemos u ofrecemos como servicio o labor a quienes solicitan nuestra ayuda.

El abuso, el engaño o la estafa se producen cuando no damos lo que se espera de nosotros o lo hacemos de un modo incompleto; y no digamos ya si damos o hacemos lo contrario de lo que se supone que deberíamos, haciendo un profundo daño a quienes aguardan con necesidad y amor una respuesta acorde al pedido, obteniendo tan solo una mentira (o una media verdad, que es aún peor).

No podemos ni debemos desoir una petición de ayuda por parte de nadie, como tampoco deberemos ayudar a quien no lo desee. Parece un contrasentido, pero el principio está claro: no somos quienes para decidir ni obligar a nadie a nada. Cada cual escoge su camino y nosotros estamos allí para facilitar ayuda y curación, pero nunca para imponer nuestra voluntad. Podemos aconsejar y nada más.

Importante: Reiki no puede ser objeto de una promesa que no vaya a ser cumplida. Si nos comprometemos a enviar Reiki, deberemos hacerlo.


(sigue)

domingo, 8 de marzo de 2009

Las Afirmaciones y el Camino (I)

Todas las técnicas del Reiki, en el fondo, no son otra cosa que un medio para recordar la verdad de lo que somos. Tienen algo que ofrecer a cada reikiano, de manera que independientemente del punto del viaje o del nivel en el cual nos encontremos al tropezar con este conocimiento, siempre será beneficioso.



Sin embargo, al ver todas las técnicas que se pueden emplear, lo más probable es que el recién llegado a este mundo tan especial piense que, en vista de que quizá no pueda hacer todo lo que le llegue a mostrar el Reiki, más valga no intentarlo siquiera. Esa sería una decisión francamente desacertada.



Obviamente nadie puede incorporar todo lo que abarca el Reiki enseguida… y tener tiempo para continuar con su ritmo de vida habitual. Y en ningún momento se espera que así sea.


Las Afirmaciones (“GOKAI”)

Dado que Reiki es, como ya hemos visto -y sobre cualquier otra consideración- un modo de vivir, el Sensei Usui ideó unos principios o afirmaciones para reflejar este concepto, que resumen la esencia de vivir de una forma mas espiritual, en armonía con la energía de Reiki:








Aunque sea sólo por hoy:
No te enojes
No te preocupes
Sé amable con todos
Sé agradecido
Esfuérzate y gánate la vida honradamente


Solo por hoy (“kyo dake wa”) No te Enojes (“Okoru-na”)

Continuamente nos asaltan emociones, situaciones o problemas que pueden llevarnos a perder esa “paciencia” de la que tan poco se hace gala hoy en día. Mediante la afirmación del Sensei Usui debemos plantearnos la solución ante ese muro violento –en cualquiera de sus formas- , tranquilizarnos, respirar, pedir ayuda al Reiki y, siempre, evitar con nuestra actitud o con nuestra respuesta generar aún más violencia. Por el contrario, el Amor y la Luz serán la mejor oferta a aquello que nos agreda, enseñando con nuestro ejemplo a quien quiera ver y aprender que el mundo mejoraría si extendiésemos algo de comprensión a nuestro alrededor.


No te Preocupes (“Shimpai suna”)

Algo así como “no ponerse la venta antes de tener la herida”. Esta afirmación nos recuerda que debemos recorrer nuestro camino por esta vida sin preocuparnos por cada paso que vayamos a dar. Lo que debemos hacer es impregnar nuestras acciones de la energía y la voluntad necesarias para llevarlas a buen término, siempre recordando que lo importante no es el objetivo, sino nuestra intención y nuestro esfuerzo por lograrlo.

El miedo atrae al miedo. Hay gente “especializada” en vivir a costa de otros y, sobre todo, del miedo que les atenaza continuamente. Sus víctimas viven inmersas en el “no querer saber”, en la “no lucha por descubrir y perseguir la verdad”. Son “vampirizados” durante todo el día, quedando agotados al llegar a sus casas, donde pagan las consecuencias de sus propios actos con sus seres queridos. Y todo ello se realimenta de sí mismo y empeora más y más, generando aún más miedo.

Solamente nuestra actitud puede enfrentar toda esta circunstancia y ayudarnos a salir adelante. Debemos ocuparnos de “las cosas que son” y no de las que “quizá podrían ser”. Valorar el riesgo de nuestras acciones no debe transformarse en un miedo ciego por todo.

(sigue)

domingo, 22 de febrero de 2009

Niveles de Crecimiento. Niveles de Perfeccionamiento.


Los Niveles.

 

Los niveles o grados a los que podrá ir accediendo el reikiano se describen a continuación, de modo que se comprenda el por qué de cada uno de ellos y la importancia de vivirlos y trabajarlos correcta y adecuadamente. Los objetivos descritos se complementan con aquellas metas que cada persona pueda fijarse a nivel individual.

No se debería pensar en los diferentes niveles con la mentalidad occidental de “cursos” o “escalafones”. Nada más lejos. Se trata de un sencillo modo de ir accediendo a un conocimiento, cada vez más profundo, sobre el largo camino que conduce al Reiki, pues desde el primer nivel ya se puede sentir y hacer fluir su esencia. Peldaño a peldaño se avanza, se aprende y se comprende, se trabaja, se afirma cada paso y se entra en una nueva dimensión de vida, ayuda y sanación.

 

SHODEN o Primer Nivel. Sirve como introducción al espíritu de Reiki. Con su iniciación el nuevo reikiano abre el “canal” por el que va a discurrir la energía con la que trabajará y, además, también recibe el símbolo de la Fuerza de la Felicidad, con el que abrirá y cerrará en un futuro todos sus tratamientos. Es en este momento cuando se da el primer paso dentro de todo un nuevo mundo que, con toda probabilidad, nos cambiará para siempre.

 

OKUDEN o Segundo Nivel. En este nivel se reciben las “herramientas” fundamentales con las que ya se pueden establecer y aplicar tratamientos de sanación. El reikiano sube un peldaño más y vislumbra lo que hay más allá de una puerta que se abre ante sí. El camino se hace más claro y la responsabilidad para con los demás se hace manifiesta. Este segundo grado se halla destinado, sobre todo, a la curación entregada a nuestros semejantes.

 

SHINPIDEN o Tercer Nivel. Aquí se alcanza un estado superior de concienciación y aprendizaje, debiéndose emplear para el propio Crecimiento Personal y Desarrollo en el mundo Reiki. A partir de ahora el camino queda perfectamente trazado, en tanto que se recibe el Símbolo Maestro o de Usui. El trabajo para con el Todo fundamenta la recepción de este Shinpiden y, a partir de ahora, el reikiano puede optar por continuar con su formación y aprendizaje hasta alcanzar la Maestría, o bien permanecer en la solidez de sus tratamientos para con los demás y también para consigo mismo.

 


Templo del Monte Kurama            


GOKUIKAIDEN o Maestría. El Nivel Superior y el más alto que puede alcanzarse, preferentemente tras mucho trabajo, disciplina, entrega y aprendizaje, como reikiano y persona. A partir de ahora la responsabilidad para con Reiki alcanza el límite máximo. El Maestro debe mantener pura la energía Reiki a través de diferentes técnicas y, sobre todo, de la práctica de REIJU. Su crecimiento espiritual ha de ser constante, sirviendo de ejemplo a los demás reikianos. Se pasa a formar parte de un colectivo que debe luchar y esforzarse por extender la filosofía y enseñanza Reiki por el mundo.

La vida del Maestro deberá ser armoniosa, acorde con las vibraciones de la energía del más alto nivel, de modo pueda formar correcta y debidamente a sus alumnos. Así mismo, tiene el privilegio de obtener más oportunidades de experimentar un despertar espiritual profundo, por el hecho de recibir de forma constante un apoyo de la existencia del más alto nivel a través del Reiki y la meditación.

Finalmente, el Maestro ha de continuar el aprendizaje de sus alumnos y seguir su esfuerzo, con objeto de poder aclarar cualquier duda que les surja (*del Manual de Maestría de la Alianza Española de Reiki)

 

 

jueves, 19 de febrero de 2009

¿Qué es REIKI? (IV)


El Precio de un Camino (cont.)

Si puede servir como referencia mi experiencia personal en este punto, diré que mi camino hasta alcanzar la Maestría me llevó casi seis años, trabajando Reiki todos los días, tanto a nivel personal como clínico. Con esto no quiero decir que todas las experiencias hayan de ser iguales, sino que deberíamos valorar cada uno de los grados por lo que significan, disfrutando y aprendiendo de cada uno de ellos, paso a paso, comprendiendo – o al menos, intentando comprender- que Reiki es algo más que un juguete metafísico; es una fuerza maravillosa que ha de alentarnos en el sendero por el que discurren nuestras acciones.

            Por otro lado, sí que estoy totalmente de acuerdo en que las iniciaciones a los diferentes niveles deban tener un precio pues –sobre todo en occidente- es el único modo en que la persona otorgue un valor al hecho en sí. Cuando algo se entrega gratis, desgraciadamente, suele acabar olvidado o tirado encima de cualquier banco de la calle. Tan solo con que el periódico del tren o del metro costase algunos céntimos, la gente se obligaría a tratarlo de un modo diferente, sin tirarlo alegremente al carecer del más mínimo valor para ellos. El precio interpone un filtro para que todo aquel que no esté verdaderamente interesado no cruce el umbral, pues supone un esfuerzo –al menos económico- al que no estará dispuesto a llegar.

 


 


·         ¿No se ve afectada la potencia de un tratamiento Reiki por las circunstancias personales del reikiano? Veamos: el hecho de obtener los diferentes niveles de un modo más apresurado de lo que podríamos calificar de “normal” (aquí, en occidente) no afecta, como ya hemos dicho, a la calidad de la energía Reiki. Quizá podría suceder que, si la intención o la voluntad del reikiano en cuestión no son todo lo honestas que debieran, con el tiempo su “canal de Reiki” se vaya cerrando paulatinamente, esto es, que “se cierre el grifo por el que fluye el agua de la Vida”.  Quien acude pidiendo ayuda a este tipo de reikianos no tiene culpa alguna en el modo en que éstos se hayan formado o practiquen Reiki. Tal es la pureza de este maravilloso don que los pacientes o alumnos continuarán recibiéndolo, sucediendo tal vez que la intensidad no sea la que podría o debería ser. Eso es todo.

 

·         Pero ¿hay derecho a que la gente deshonesta pueda trabajar de todos modos con Reiki?  No somos nosotros quienes debamos criticar o juzgar a nadie, sino las instancias más altas. O bien el propio Reiki se irá retirando de estos individuos, o bien sus pacientes y alumnos sean quienes les den la espalda llegado el momento. En cualquier caso, la Ley de Causa y Efecto, inexorable, repartirá Justicia llegado el momento. Ganar tiempo sin ton ni son, engañar, volverle la espalda a la Naturaleza, son gestos que acaban por pasar factura a quienes los ejecutan. Hay que resistirse a la tentación de juzgar, pues eso no nos lleva más que a la posibilidad de abrir un resquicio para hacer llegar la soberbia hasta nuestro corazón, así como a ser juzgados nosotros también.

 

·         ¿Tiene la misma calidad el Reiki de Primer Grado que el de la Maestría?  Por supuesto. Lo que variará es el volumen que podemos enviar con cada grado, pero nunca la calidad. La esencia de Reiki es igual para todos, tan grande y tan generosa que no conoce limitaciones humanas.

 


Prakriti


·         No es posible que algo tan grande y “metafísico” como el Reiki se pueda emplear en cosas mundanas o triviales. ¿No debería utilizarse exclusivamente para logros importantes, vitales o trascendentales? En absoluto. La grandeza de Reiki trasciende esa mentalidad pequeña que tan sólo desea circunscribirla a lo grandioso, cuando en realidad son las cosas mundanas, muchas veces, las que realmente nos afectan en lo cotidiano. De todos es sabida la frase “es mejor que no nos sucedan cosas importantes… porque no suelen ser buenas”. Reiki nos ayudará en todos los ámbitos de la vida, sin escalas de valores ni consideraciones de otro tipo, mientras nuestra invocación sea sincera. Eso es todo.

 

·         ¿Es posible que mi Reiki “funcione” aunque yo no sea capaz de comprender qué es exactamente, de donde viene o por qué sana y ayuda? Por supuesto. Como ya he dicho, Reiki es la Pureza y la Bondad en esencia. Aunque nuestras limitadas comprensiones no alcancen a desentrañar las respuestas a tantas preguntas como nos surgirán a medida que progresemos por el maravilloso Camino del Reiki, ello no irá nunca en detrimento del efecto deseado y necesitado. Siempre recibiremos. Nuestras manos nunca estarán vacías.

 



viernes, 2 de enero de 2009

¿Qué es REIKI? (III)


El Precio de un Camino

 

Pero todo tiene un camino y un precio.

En Reiki, como en cualquier filosofía u orden de la Vida, lo lógico es observar una determinada forma de comportamiento y pensamiento, acorde con el espíritu que ha de guiarnos. El modo en que deberían vivir los reikianos –sobre todo los maestros- tendría, esencialmente, que observar un comportamiento respetuoso con el Todo, con los Demás y con Nosotros mismos.

No es presentable entrar en Reiki con propósitos económicos, si bien es cierto que –desgraciadamente- hay demasiadas personas que así lo han hecho y siguen haciéndolo. Tal motivación lleva, inevitablemente, al desastre personal en muchos sentidos, siendo el espiritual el más contundente. Más tarde o más temprano todo se vendrá abajo.

 

También se accede a Reiki, como sucedió con un antiguo alumno y paciente, en virtud de una moda –le “molaba” el tema- y del “poderío” monetario necesario para ello. En cuestión de tres meses, poco más o menos, alcanzó el “Shinpiden” o Tercer Grado, con razones tales como que “es divertido quitar dolores de cabeza en las fiestas” (creo que no son necesarios más comentarios).

Y el caso es que este sujeto no fue de los más rápidos, pues hay algún que otro “interesado” que, previo pago, alcanza la Maestría en dos fines de semana, lo cual me parece francamente atroz. No es que yo proponga cursos de diecisiete años, que es el tiempo que puede llegar a transcurrir entre el primer nivel y la Maestría en Japón, pero habría que ponerle un límite al hecho de entregar el “Gokuikaiden” (Maestría) con tal ligereza. Y conste que no trato de enmendar (no podría) la opinión del sensei Hiroshi Doi, cuando afirma que “en Occidente sois así, todo con prisas; pero ya que no hay remedio, cuanto más Reiki haya extendido por el mundo, mejor…



El Sensei Hiroshi Doi              



Evidentemente Japón –Oriente en general- dista mucho de parecerse a nuestro mundo occidental. Allí, con las excepciones propiciadas por la época que vivimos y que afecta a todo cuanto toca, la prisa se halla desterrada. Importa crecer como persona a lo largo de un camino que, da igual si más tarde o más temprano, nos lleva al Conocimiento. Es la enseñanza lo que nos construye, no la consecución de la meta. Se vive y se disfruta del Camino, no de la velocidad con que se recorra.


Lo que no debe obsesionarnos es la idea que tienen algunos alumnos sobre la calidad del Reiki en función de la velocidad con que se haya conseguido. O dicho de otro modo: creer que por el hecho de haber obtenido la Maestría –o cualquier otro nivel- en poco tiempo o instantáneamente, el Reiki de la persona en cuestión no va a ser de calidad. No es así y los maestros japoneses ya nos lo han confirmado en su momento.


Ponemos por caso el de alguien que, por el hecho de querer ganar dinero con las iniciaciones o con los tratamientos, logra la Maestría en cuestión de pocos días, tras pagar las diferentes iniciaciones. 


Y surgen las siguientes preguntas:

 

·         ¿Acaso su Reiki será de peor calidad por el modo en que ha llegado a adquirirlo? En primer lugar, no se trata de ”Su Reiki”, pues esta energía no es privativa de nadie, sino que es accesible a todos los seres humanos. En segundo lugar hay que dejar claro que no existe un Reiki Bueno y un Reiki Malo, o si se prefiere, no hay Reiki de Buena o Mala calidad. Reiki es una energía pura y no existe modo de contaminarla y desvirtuarla en función de quien la canalice.

·         ¿Es correcto alcanzar la Maestría, por ejemplo, en dos fines de semana? Personalmente creo que llegar a este nivel maestro debería ser algo más meditado, trabajado y cultivado, pero en modo alguno somos quiénes para oponernos. Pongo como ejemplo el hecho de una persona que tenga a un ser querido afectado por una enfermedad muy grave, y que desee alcanzar la Maestría –o cualquier otro nivel- lo antes posible, para poder aplicar tratamientos diarios de Reiki al enfermo. ¿Seguro que este deseo no es lícito? ¿Seguro que no es la forma correcta de proceder? Es la voluntad de aquel que canaliza y entrega generosamente Reiki a sus semejantes lo que determinará la corrección de sus acciones.