viernes, 2 de enero de 2009

¿Qué es REIKI? (III)


El Precio de un Camino

 

Pero todo tiene un camino y un precio.

En Reiki, como en cualquier filosofía u orden de la Vida, lo lógico es observar una determinada forma de comportamiento y pensamiento, acorde con el espíritu que ha de guiarnos. El modo en que deberían vivir los reikianos –sobre todo los maestros- tendría, esencialmente, que observar un comportamiento respetuoso con el Todo, con los Demás y con Nosotros mismos.

No es presentable entrar en Reiki con propósitos económicos, si bien es cierto que –desgraciadamente- hay demasiadas personas que así lo han hecho y siguen haciéndolo. Tal motivación lleva, inevitablemente, al desastre personal en muchos sentidos, siendo el espiritual el más contundente. Más tarde o más temprano todo se vendrá abajo.

 

También se accede a Reiki, como sucedió con un antiguo alumno y paciente, en virtud de una moda –le “molaba” el tema- y del “poderío” monetario necesario para ello. En cuestión de tres meses, poco más o menos, alcanzó el “Shinpiden” o Tercer Grado, con razones tales como que “es divertido quitar dolores de cabeza en las fiestas” (creo que no son necesarios más comentarios).

Y el caso es que este sujeto no fue de los más rápidos, pues hay algún que otro “interesado” que, previo pago, alcanza la Maestría en dos fines de semana, lo cual me parece francamente atroz. No es que yo proponga cursos de diecisiete años, que es el tiempo que puede llegar a transcurrir entre el primer nivel y la Maestría en Japón, pero habría que ponerle un límite al hecho de entregar el “Gokuikaiden” (Maestría) con tal ligereza. Y conste que no trato de enmendar (no podría) la opinión del sensei Hiroshi Doi, cuando afirma que “en Occidente sois así, todo con prisas; pero ya que no hay remedio, cuanto más Reiki haya extendido por el mundo, mejor…



El Sensei Hiroshi Doi              



Evidentemente Japón –Oriente en general- dista mucho de parecerse a nuestro mundo occidental. Allí, con las excepciones propiciadas por la época que vivimos y que afecta a todo cuanto toca, la prisa se halla desterrada. Importa crecer como persona a lo largo de un camino que, da igual si más tarde o más temprano, nos lleva al Conocimiento. Es la enseñanza lo que nos construye, no la consecución de la meta. Se vive y se disfruta del Camino, no de la velocidad con que se recorra.


Lo que no debe obsesionarnos es la idea que tienen algunos alumnos sobre la calidad del Reiki en función de la velocidad con que se haya conseguido. O dicho de otro modo: creer que por el hecho de haber obtenido la Maestría –o cualquier otro nivel- en poco tiempo o instantáneamente, el Reiki de la persona en cuestión no va a ser de calidad. No es así y los maestros japoneses ya nos lo han confirmado en su momento.


Ponemos por caso el de alguien que, por el hecho de querer ganar dinero con las iniciaciones o con los tratamientos, logra la Maestría en cuestión de pocos días, tras pagar las diferentes iniciaciones. 


Y surgen las siguientes preguntas:

 

·         ¿Acaso su Reiki será de peor calidad por el modo en que ha llegado a adquirirlo? En primer lugar, no se trata de ”Su Reiki”, pues esta energía no es privativa de nadie, sino que es accesible a todos los seres humanos. En segundo lugar hay que dejar claro que no existe un Reiki Bueno y un Reiki Malo, o si se prefiere, no hay Reiki de Buena o Mala calidad. Reiki es una energía pura y no existe modo de contaminarla y desvirtuarla en función de quien la canalice.

·         ¿Es correcto alcanzar la Maestría, por ejemplo, en dos fines de semana? Personalmente creo que llegar a este nivel maestro debería ser algo más meditado, trabajado y cultivado, pero en modo alguno somos quiénes para oponernos. Pongo como ejemplo el hecho de una persona que tenga a un ser querido afectado por una enfermedad muy grave, y que desee alcanzar la Maestría –o cualquier otro nivel- lo antes posible, para poder aplicar tratamientos diarios de Reiki al enfermo. ¿Seguro que este deseo no es lícito? ¿Seguro que no es la forma correcta de proceder? Es la voluntad de aquel que canaliza y entrega generosamente Reiki a sus semejantes lo que determinará la corrección de sus acciones.