domingo, 22 de febrero de 2009

Niveles de Crecimiento. Niveles de Perfeccionamiento.


Los Niveles.

 

Los niveles o grados a los que podrá ir accediendo el reikiano se describen a continuación, de modo que se comprenda el por qué de cada uno de ellos y la importancia de vivirlos y trabajarlos correcta y adecuadamente. Los objetivos descritos se complementan con aquellas metas que cada persona pueda fijarse a nivel individual.

No se debería pensar en los diferentes niveles con la mentalidad occidental de “cursos” o “escalafones”. Nada más lejos. Se trata de un sencillo modo de ir accediendo a un conocimiento, cada vez más profundo, sobre el largo camino que conduce al Reiki, pues desde el primer nivel ya se puede sentir y hacer fluir su esencia. Peldaño a peldaño se avanza, se aprende y se comprende, se trabaja, se afirma cada paso y se entra en una nueva dimensión de vida, ayuda y sanación.

 

SHODEN o Primer Nivel. Sirve como introducción al espíritu de Reiki. Con su iniciación el nuevo reikiano abre el “canal” por el que va a discurrir la energía con la que trabajará y, además, también recibe el símbolo de la Fuerza de la Felicidad, con el que abrirá y cerrará en un futuro todos sus tratamientos. Es en este momento cuando se da el primer paso dentro de todo un nuevo mundo que, con toda probabilidad, nos cambiará para siempre.

 

OKUDEN o Segundo Nivel. En este nivel se reciben las “herramientas” fundamentales con las que ya se pueden establecer y aplicar tratamientos de sanación. El reikiano sube un peldaño más y vislumbra lo que hay más allá de una puerta que se abre ante sí. El camino se hace más claro y la responsabilidad para con los demás se hace manifiesta. Este segundo grado se halla destinado, sobre todo, a la curación entregada a nuestros semejantes.

 

SHINPIDEN o Tercer Nivel. Aquí se alcanza un estado superior de concienciación y aprendizaje, debiéndose emplear para el propio Crecimiento Personal y Desarrollo en el mundo Reiki. A partir de ahora el camino queda perfectamente trazado, en tanto que se recibe el Símbolo Maestro o de Usui. El trabajo para con el Todo fundamenta la recepción de este Shinpiden y, a partir de ahora, el reikiano puede optar por continuar con su formación y aprendizaje hasta alcanzar la Maestría, o bien permanecer en la solidez de sus tratamientos para con los demás y también para consigo mismo.

 


Templo del Monte Kurama            


GOKUIKAIDEN o Maestría. El Nivel Superior y el más alto que puede alcanzarse, preferentemente tras mucho trabajo, disciplina, entrega y aprendizaje, como reikiano y persona. A partir de ahora la responsabilidad para con Reiki alcanza el límite máximo. El Maestro debe mantener pura la energía Reiki a través de diferentes técnicas y, sobre todo, de la práctica de REIJU. Su crecimiento espiritual ha de ser constante, sirviendo de ejemplo a los demás reikianos. Se pasa a formar parte de un colectivo que debe luchar y esforzarse por extender la filosofía y enseñanza Reiki por el mundo.

La vida del Maestro deberá ser armoniosa, acorde con las vibraciones de la energía del más alto nivel, de modo pueda formar correcta y debidamente a sus alumnos. Así mismo, tiene el privilegio de obtener más oportunidades de experimentar un despertar espiritual profundo, por el hecho de recibir de forma constante un apoyo de la existencia del más alto nivel a través del Reiki y la meditación.

Finalmente, el Maestro ha de continuar el aprendizaje de sus alumnos y seguir su esfuerzo, con objeto de poder aclarar cualquier duda que les surja (*del Manual de Maestría de la Alianza Española de Reiki)

 

 

jueves, 19 de febrero de 2009

¿Qué es REIKI? (IV)


El Precio de un Camino (cont.)

Si puede servir como referencia mi experiencia personal en este punto, diré que mi camino hasta alcanzar la Maestría me llevó casi seis años, trabajando Reiki todos los días, tanto a nivel personal como clínico. Con esto no quiero decir que todas las experiencias hayan de ser iguales, sino que deberíamos valorar cada uno de los grados por lo que significan, disfrutando y aprendiendo de cada uno de ellos, paso a paso, comprendiendo – o al menos, intentando comprender- que Reiki es algo más que un juguete metafísico; es una fuerza maravillosa que ha de alentarnos en el sendero por el que discurren nuestras acciones.

            Por otro lado, sí que estoy totalmente de acuerdo en que las iniciaciones a los diferentes niveles deban tener un precio pues –sobre todo en occidente- es el único modo en que la persona otorgue un valor al hecho en sí. Cuando algo se entrega gratis, desgraciadamente, suele acabar olvidado o tirado encima de cualquier banco de la calle. Tan solo con que el periódico del tren o del metro costase algunos céntimos, la gente se obligaría a tratarlo de un modo diferente, sin tirarlo alegremente al carecer del más mínimo valor para ellos. El precio interpone un filtro para que todo aquel que no esté verdaderamente interesado no cruce el umbral, pues supone un esfuerzo –al menos económico- al que no estará dispuesto a llegar.

 


 


·         ¿No se ve afectada la potencia de un tratamiento Reiki por las circunstancias personales del reikiano? Veamos: el hecho de obtener los diferentes niveles de un modo más apresurado de lo que podríamos calificar de “normal” (aquí, en occidente) no afecta, como ya hemos dicho, a la calidad de la energía Reiki. Quizá podría suceder que, si la intención o la voluntad del reikiano en cuestión no son todo lo honestas que debieran, con el tiempo su “canal de Reiki” se vaya cerrando paulatinamente, esto es, que “se cierre el grifo por el que fluye el agua de la Vida”.  Quien acude pidiendo ayuda a este tipo de reikianos no tiene culpa alguna en el modo en que éstos se hayan formado o practiquen Reiki. Tal es la pureza de este maravilloso don que los pacientes o alumnos continuarán recibiéndolo, sucediendo tal vez que la intensidad no sea la que podría o debería ser. Eso es todo.

 

·         Pero ¿hay derecho a que la gente deshonesta pueda trabajar de todos modos con Reiki?  No somos nosotros quienes debamos criticar o juzgar a nadie, sino las instancias más altas. O bien el propio Reiki se irá retirando de estos individuos, o bien sus pacientes y alumnos sean quienes les den la espalda llegado el momento. En cualquier caso, la Ley de Causa y Efecto, inexorable, repartirá Justicia llegado el momento. Ganar tiempo sin ton ni son, engañar, volverle la espalda a la Naturaleza, son gestos que acaban por pasar factura a quienes los ejecutan. Hay que resistirse a la tentación de juzgar, pues eso no nos lleva más que a la posibilidad de abrir un resquicio para hacer llegar la soberbia hasta nuestro corazón, así como a ser juzgados nosotros también.

 

·         ¿Tiene la misma calidad el Reiki de Primer Grado que el de la Maestría?  Por supuesto. Lo que variará es el volumen que podemos enviar con cada grado, pero nunca la calidad. La esencia de Reiki es igual para todos, tan grande y tan generosa que no conoce limitaciones humanas.

 


Prakriti


·         No es posible que algo tan grande y “metafísico” como el Reiki se pueda emplear en cosas mundanas o triviales. ¿No debería utilizarse exclusivamente para logros importantes, vitales o trascendentales? En absoluto. La grandeza de Reiki trasciende esa mentalidad pequeña que tan sólo desea circunscribirla a lo grandioso, cuando en realidad son las cosas mundanas, muchas veces, las que realmente nos afectan en lo cotidiano. De todos es sabida la frase “es mejor que no nos sucedan cosas importantes… porque no suelen ser buenas”. Reiki nos ayudará en todos los ámbitos de la vida, sin escalas de valores ni consideraciones de otro tipo, mientras nuestra invocación sea sincera. Eso es todo.

 

·         ¿Es posible que mi Reiki “funcione” aunque yo no sea capaz de comprender qué es exactamente, de donde viene o por qué sana y ayuda? Por supuesto. Como ya he dicho, Reiki es la Pureza y la Bondad en esencia. Aunque nuestras limitadas comprensiones no alcancen a desentrañar las respuestas a tantas preguntas como nos surgirán a medida que progresemos por el maravilloso Camino del Reiki, ello no irá nunca en detrimento del efecto deseado y necesitado. Siempre recibiremos. Nuestras manos nunca estarán vacías.