domingo, 8 de marzo de 2009

Las Afirmaciones y el Camino (I)

Todas las técnicas del Reiki, en el fondo, no son otra cosa que un medio para recordar la verdad de lo que somos. Tienen algo que ofrecer a cada reikiano, de manera que independientemente del punto del viaje o del nivel en el cual nos encontremos al tropezar con este conocimiento, siempre será beneficioso.



Sin embargo, al ver todas las técnicas que se pueden emplear, lo más probable es que el recién llegado a este mundo tan especial piense que, en vista de que quizá no pueda hacer todo lo que le llegue a mostrar el Reiki, más valga no intentarlo siquiera. Esa sería una decisión francamente desacertada.



Obviamente nadie puede incorporar todo lo que abarca el Reiki enseguida… y tener tiempo para continuar con su ritmo de vida habitual. Y en ningún momento se espera que así sea.


Las Afirmaciones (“GOKAI”)

Dado que Reiki es, como ya hemos visto -y sobre cualquier otra consideración- un modo de vivir, el Sensei Usui ideó unos principios o afirmaciones para reflejar este concepto, que resumen la esencia de vivir de una forma mas espiritual, en armonía con la energía de Reiki:








Aunque sea sólo por hoy:
No te enojes
No te preocupes
Sé amable con todos
Sé agradecido
Esfuérzate y gánate la vida honradamente


Solo por hoy (“kyo dake wa”) No te Enojes (“Okoru-na”)

Continuamente nos asaltan emociones, situaciones o problemas que pueden llevarnos a perder esa “paciencia” de la que tan poco se hace gala hoy en día. Mediante la afirmación del Sensei Usui debemos plantearnos la solución ante ese muro violento –en cualquiera de sus formas- , tranquilizarnos, respirar, pedir ayuda al Reiki y, siempre, evitar con nuestra actitud o con nuestra respuesta generar aún más violencia. Por el contrario, el Amor y la Luz serán la mejor oferta a aquello que nos agreda, enseñando con nuestro ejemplo a quien quiera ver y aprender que el mundo mejoraría si extendiésemos algo de comprensión a nuestro alrededor.


No te Preocupes (“Shimpai suna”)

Algo así como “no ponerse la venta antes de tener la herida”. Esta afirmación nos recuerda que debemos recorrer nuestro camino por esta vida sin preocuparnos por cada paso que vayamos a dar. Lo que debemos hacer es impregnar nuestras acciones de la energía y la voluntad necesarias para llevarlas a buen término, siempre recordando que lo importante no es el objetivo, sino nuestra intención y nuestro esfuerzo por lograrlo.

El miedo atrae al miedo. Hay gente “especializada” en vivir a costa de otros y, sobre todo, del miedo que les atenaza continuamente. Sus víctimas viven inmersas en el “no querer saber”, en la “no lucha por descubrir y perseguir la verdad”. Son “vampirizados” durante todo el día, quedando agotados al llegar a sus casas, donde pagan las consecuencias de sus propios actos con sus seres queridos. Y todo ello se realimenta de sí mismo y empeora más y más, generando aún más miedo.

Solamente nuestra actitud puede enfrentar toda esta circunstancia y ayudarnos a salir adelante. Debemos ocuparnos de “las cosas que son” y no de las que “quizá podrían ser”. Valorar el riesgo de nuestras acciones no debe transformarse en un miedo ciego por todo.

(sigue)

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