miércoles, 11 de marzo de 2009

Las Afirmaciones y el Camino (II)


Sé amable con todos (”Hito ni shinsetsu ni”)

Debemos aprender a respetar a todos en nuestra vida, pues toda persona puede tener algo que enseñarnos, algo que dejarnos como aprendizaje, al igual que nosotros a ellos. Y de todos ellos, quizá el que más nos castiga y nos hace sufrir sea aquel que se halle en disposición de ser el mejor maestro de todos, aunque no lo parezca ni esa sea su intención. Nos muestra nuestras debilidades, de las cuales debemos aprender para dejar de sufrir.


No obstante a muchas personas les gusta ese papel de víctima o verdugo que, la verdad sea dicha, les resulta muy cómodo, pues es bueno tener a quien culpar por nuestra mala vida o nuestra falta de suerte. Pero si queremos mejorar de verdad, debemos dar el próximo paso en nuestra particular y personal evolución, comprendiendo y perdonando. Estas son las palabras "mágicas" que nos liberan de ese estado de oscuridad interior para llevarnos a obtener una mejor calidad de vida –física y/o metafísica-.


Sé agradecido (“Kansha shite”)

La gratitud es un don que todos tenemos pero que, por culpa de la avaricia, la arrogancia, el ego, el miedo o el deseo, pocos desarrollan y practican como es debido.

Sería fantástico que el Ser Humano comprendiese que el hecho de ser agradecido facilitaría su camino en este mundo, haciendo que se sintiera mejor y ayudando a los demás a compartir este mismo sentimiento. Nadie debería tener ningún derecho adquirido por razón de nacimiento o condición, sino por su esencia humana. Sin embargo, habida cuenta que la sociedad que heredamos y perpetuamos ad infinitum se ha convertido en el gran dogma que pretende –y logra en la mayoría de las ocasiones- esclavizar al Ser Humano, tendríamos que redoblar nuestros esfuerzos por devolver la gratitud activamente y fomentarla en todos los ámbitos de nuestra vida.

Dar sin esperar recibir a cambio, pero agradecer toda muestra de generosidad en nuestro entorno. Desde el agua que bebemos hasta el pan que comemos, pasando por nuestra propia vida. Prácticamente todo nos es dado, aunque no sepamos comprenderlo muchas veces. La casa que nos cobija, los seres queridos que nos rodean, nuestras mascotas, ese árbol que nos da sombra en verano, el mar… Todo es un regalo, todo es una muestra de generosidad absoluta, pero no tenemos derecho a ello así, sin más. Está ahí para que sepamos compartirlo y disfrutar de sus bondades, sin vallarlo ni restringirlo. No lo poseemos.

Yin y Yang, esa es la esencia. Todo complementa a todo y todos formamos parte de todo. Parece un trabalenguas, pero es la quintaesencia del siguiente peldaño en la escalera de nuestra evolución como especie.


Cuando comprendamos que lo que sucede en un rincón del mundo nos afecta a todos los demás. El incendio que devasta una sierra en otro país, la sequía que arrasa a miles de seres humanos en algún punto del planeta, o la hambruna que se extiende en otro continente… todo ello, absolutamente todo, sin excepción, nos afecta y nos atañe a todos cuanto habitamos la Tierra. Y no vale de nada mirar hacia otro lado, porque nuestra tarea ha de ser la de devolver nuestro agradecimiento por todos los dones recibidos en forma de ayuda. Y quien posee Reiki ya sabe lo que ha de hacer.

Esfuérzate y gánate la vida honradamente (“Gyo wo hageme”)

La honradez es un valor que decae en nuestro mundo actual, al menos a la hora de abrirse camino a nivel social y, sobre todo, económico. El famoso “todo vale” crea una dinámica terrible de sufrimiento y desconsuelo que devora a aquel que lo practica. Aunque al principio pueda parecer que esa filosofía funciona, el caso es que su fin último es un camino que no lleva a ninguna parte, pero que nos destruye irremediablemente.

Por ejemplo, ganarse la vida honradamente implica muchos aspectos en los que, desgraciadamente, ni siquiera algunos maestros reikianos reparan. Es el caso de aquellos que, con tal de ganar dinero, son capaces de engañar manifiestamente a sus semejantes mediante libros, cursos o conferencias en los que se promete la Iluminación, la Iniciación o el Conocimiento infinitos, sin reparar en supercherías y todo tipo de fuegos de artificio para lograr el convencimiento del incauto.

Nadie posee el secreto para lograr la Trascendencia, pues se halla en todos, y es diferente para cada uno de nosotros. Se nos medirá y se nos exigirá en función directamente proporcional a nuestro particular grado de evolución personal. A más comprensión, más requerimiento y mayor compromiso en nuestra trascendencia.

Se publican cantidades importantes de libros sobre Reiki, sin ir más lejos, en los que se hace creer al lector que basta con leerse las “instrucciones” allí impresas para estar listos y poder utilizar esta maravillosa fuerza. De hecho van más allá en su osadía, publicando todos los símbolos o kotodamas, sin ningún pudor, desoyendo el consejo de los maestros en el sentido de preservarlos en toda su pureza –y no hablamos de secretismo ni nada parecido-, de modo que no se desvirtúen o empleen inadecuadamente por quien no esté preparado para ello. Pero les da exactamente igual, sin preocuparles lo más mínimo. Su actitud les aleja, pues, de todo atisbo de honradez.

Del mismo modo, ganarse la vida honradamente también significa que debemos brindar lo mejor de nosotros, tanto como profesionales como personas, esto es, como reikianos, teniendo muy claro que debemos fijar un justo valor a lo que hacemos u ofrecemos como servicio o labor a quienes solicitan nuestra ayuda.

El abuso, el engaño o la estafa se producen cuando no damos lo que se espera de nosotros o lo hacemos de un modo incompleto; y no digamos ya si damos o hacemos lo contrario de lo que se supone que deberíamos, haciendo un profundo daño a quienes aguardan con necesidad y amor una respuesta acorde al pedido, obteniendo tan solo una mentira (o una media verdad, que es aún peor).

No podemos ni debemos desoir una petición de ayuda por parte de nadie, como tampoco deberemos ayudar a quien no lo desee. Parece un contrasentido, pero el principio está claro: no somos quienes para decidir ni obligar a nadie a nada. Cada cual escoge su camino y nosotros estamos allí para facilitar ayuda y curación, pero nunca para imponer nuestra voluntad. Podemos aconsejar y nada más.

Importante: Reiki no puede ser objeto de una promesa que no vaya a ser cumplida. Si nos comprometemos a enviar Reiki, deberemos hacerlo.


(sigue)

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