martes, 12 de mayo de 2009

La Sanación

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Cómo proceder a la aplicación de Reiki

 

Como ya hemos comentado, hasta hace poco tiempo la historia del Reiki se hallaba totalmente desvirtuada, quizá por culpa de un gran malentendido, o tal vez a causa del desaventurado afán occidental por la notoriedad y el protagonismo. En cualquier caso, una vez recuperada la verdadera esencia por parte de los maestros que han entrado en contacto con el Usui Reiki Gakkai japonés, nuevamente tenemos a nuestra disposición el auténtico modo de aplicar tratamientos, tanto para personas como para animales, cosas, lugares y /o situaciones.

Cualquier reikiano puede aplicar tratamientos, si bien su volumen de canalización –que no su calidad- dependerá del nivel de aprendizaje o Maestría que posea en un momento dado.

Desde mi modesta experiencia puedo afirmar que pueden existir tantas formas de entender el modo de trabajar con Reiki como reikianos haya. Sin embargo creo que resulta esencial mantener una pureza mínima en todo cuanto hagamos y transmitamos –sobre todo como Maestros-, de modo que no acabemos por desvirtuar y deformar el maravilloso Regalo que se nos ha dado.

Con todo, cada uno de nosotros iremos viendo y aprendiendo durante nuestros años de trabajo con Reiki diferentes variantes en los modos y maneras de proceder. Por ejemplo, si bien recomiendo encarecidamente a alumnos y principiantes que empleen siempre el Koriki, tanto para abrir como para cerrar y/o sellar sus tratamientos, he de reconocer que yo no lo hago. De hecho hace años que no trabajo más que el Símbolo Maestro de Usui, e incluso muchas veces ni siquiera lo trazo ya. Esto es así porque la continua canalización que llevo a cabo durante todos los días, tanto sobre mis pacientes y sus tratamientos Reiki, Shiatsu y/o Sotai, como para trabajos de envío a distancia hacen que la fluidez de canalización como maestro sea muy intensa. Esto no quiere decir que ya nunca trace los diferentes símbolos o que esté recomendando que no se haga. Sencillamente quiero explicar que nuestros resultados dependerán del trabajo y la constancia personales (¡vaya conceptos tan en desuso hoy en día!).

Así mismo recomiendo al reikiano que lave simbólicamente sus manos antes y después de los tratamientos, para deshacerse de la contaminación o impregnación que pudiera portar. De hecho, al finalizar una canalización in situ de Reiki, debería descargarse a sí mismo y al paciente de la electricidad estática que haya podido acumularse durante el tratamiento, tras lo cual agradecerá la ayuda recibida durante la canalización.

Al paciente que acude a consulta le hago una serie de recomendaciones y ruegos, de modo que la sesión fluya sin problemas, obstáculos o interrupciones:

 

1.      Se ruega puntualidad

2.      Apaguen sus teléfonos móviles

3.      No ingieran comidas copiosas al menos 2 HORAS antes de la sesión.

4.      Traigan ropa holgada y cómoda, a ser posible NO de fibra. Si emplean cinturones, por favor despréndanse de ellos.

5.      Del mismo modo, si tienen necesidad de acudir al cuarto de baño háganlo antes de comenzar.

6.      Por favor, no empleen perfumes, colonias, lacas y/o maquillajes, dado que pueden molestar, irritar la piel o distraer la atención del terapeuta.

7.      Antes de comenzar la sesión deberán desprenderse de cualquier objeto metálico, así como de relojes, pendientes, adornos y joyas. Si tuviesen hecho algún trabajo de “piercing” deberán comunicarlo al terapeuta.

8.      Si han sufrido alguna operación recientemente, si tienen algún tipo de implante en su cuerpo, o si padecieran algún tipo de patología cutánea (hongos, eccema, psoriasis, afección infecto contagiosa…), deberán comunicárselo al terapeuta con anterioridad a la sesión.

9.      Rogamos guarden silencio durante la sesión. Reiki requiere de una gran dosis de meditación y concentración por parte del terapeuta.

 

En cualquier caso yo suelo incluir un paño para cubrir los pies y otro para cubrir los ojos y frente del paciente. Con esta pequeña precaución evito los posibles problemas alérgicos contra mi persona y, además, facilito la intimidad y la relajación del paciente.

Convendría así mismo, antes de la primera sesión, comentarle al paciente qué es el Reiki y lo que puede esperar de la terapia, de modo que no le asalten dudas durante la misma, temores o indisposiciones. No todo el mundo está preparado para nuevas experiencias que no hayan sido explicadas y/o prevenidas con anterioridad.

Los reikianos con niveles 1 y 2 tienen que mantener sus manos en contacto directo con la persona sobre la que quieren  canalizar, mientras que esto no es imprescindible para reikianos con nivel 3 y maestros.

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Respeto todas las formas de proceder, máxime si son producto de la experiencia y, sobre todo, de la Maestría. Dicho lo cual, he de comentar que hay maestros que afirman que no hay ningún inconveniente en que el reikiano y el paciente hablen durante la sesión. Yo no estoy de acuerdo, salvo que se trate de transmitir alguna instrucción o expresar alguna sensación muy concretas. En absoluto creo acertado romper el silencio que debe envolver ese momento íntimo de paz y reposo, pues si ya de por sí la mente tiende a distraerse sin un adecuado entrenamiento, no digamos ya si establecemos conversaciones durante la terapia. De hecho ni siquiera al finalizar la sesión me detengo a comentar lo que haya podido percibir durante la misma, prefiriendo que el paciente descanse y “vuelva” de su experiencia, posponiendo la charla para más adelante.